- Written by: Yolanda
- junio 24, 2026
Cuando llegan los días de calor intenso, muchas empresas, autónomos y trabajadores piensan en adaptar horarios, cerrar tareas antes o evitar desplazamientos innecesarios. Pero el calor no es solo una incomodidad. También puede convertirse en un riesgo laboral.
La prevención de riesgos laborales frente al calor debe formar parte de la organización del trabajo, especialmente en actividades al aire libre, desplazamientos, tareas físicas, trabajos en naves, locales mal ventilados, reparto, construcción, jardinería, limpieza, hostelería, comercio o cualquier actividad en la que la temperatura pueda afectar a la salud.
Desde Asesoría Zabalburu queremos recordarlo de forma sencilla: por favor, cuídate. Y cuida también de las personas que trabajan contigo.
El calor también es un riesgo laboral
La exposición a altas temperaturas puede provocar fatiga, mareos, deshidratación, pérdida de concentración, golpes de calor y accidentes derivados del cansancio o de la falta de reflejos.
En prevención de riesgos laborales, el calor debe abordarse como cualquier otro riesgo: identificándolo, valorando a quién puede afectar y adoptando medidas para reducirlo.
Esto es especialmente importante para personas que trabajan al aire libre, realizan esfuerzo físico, llevan ropa de trabajo poco transpirable, conducen durante muchas horas, manipulan cargas o trabajan en espacios con poca ventilación.
También conviene prestar atención a personas especialmente sensibles: trabajadores de mayor edad, personas con patologías previas, embarazadas, personas que toman determinada medicación o quienes se incorporan después de una baja.
Hidratación: la primera medida preventiva
Una de las recomendaciones básicas frente al calor es hidratarse con frecuencia. No hay que esperar a tener sed.
Beber agua fresca de forma regular ayuda a mantener el organismo en mejores condiciones y reduce el riesgo de deshidratación. También conviene evitar bebidas alcohólicas, azucaradas o con cafeína, porque pueden favorecer la pérdida de líquidos o aumentar la sensación de cansancio.
En una empresa, esta recomendación puede traducirse en medidas muy concretas: facilitar acceso a agua, recordar pausas de hidratación, planificar descansos y revisar si los lugares de trabajo cuentan con zonas frescas o sombrías.
Protegerse del sol y del calor
La protección también es fundamental.
En trabajos al aire libre o con desplazamientos frecuentes, conviene utilizar ropa ligera, holgada, transpirable y de colores claros. También es recomendable proteger la cabeza con gorra, sombrero o sombrilla, usar crema solar, bálsamo labial con protección adecuada y gafas de sol con protección ultravioleta.
Estas medidas pueden parecer sencillas, pero tienen un impacto directo en la salud y en la capacidad de trabajar con seguridad.
Cuando el cuerpo está sometido a calor intenso, aumenta la fatiga y se reduce la atención. Y en muchos trabajos, una pérdida de atención puede derivar en caídas, golpes, errores de manipulación o accidentes durante la conducción.
Organizar el trabajo para evitar las horas de más calor
La organización del trabajo es una herramienta preventiva.
Siempre que sea posible, conviene evitar las actividades en el exterior durante las horas centrales del día, trabajar el máximo tiempo posible a la sombra y realizar los descansos en lugares frescos y sombríos.
Para autónomos y pymes, esto puede implicar pequeños ajustes:
– Adelantar ciertas tareas a primera hora.
– Reservar trabajos de menor carga física para las horas de más calor.
– Reorganizar rutas o desplazamientos.
– Aumentar la frecuencia de pausas.
– Evitar trabajos solitarios en condiciones de calor extremo.
– Revisar la ventilación de los espacios interiores.
No siempre se podrá modificar toda la jornada, pero muchas veces pequeños cambios reducen de forma importante el riesgo.
Alimentación ligera y descanso
El cuidado frente al calor también pasa por la alimentación.
En días calurosos, es recomendable tomar alimentos ricos en agua, hacer comidas ligeras con frutas y verduras y evitar comidas pesadas y calientes.
Una comida pesada, un descanso insuficiente o una jornada intensa bajo altas temperaturas pueden aumentar la sensación de fatiga y dificultar la recuperación.
La prevención no consiste solo en entregar instrucciones. Consiste en crear condiciones para que las personas puedan trabajar con seguridad.
Golpe de calor: señales de alerta
El golpe de calor es una urgencia. Identificarlo a tiempo puede salvar una vida.
Entre los síntomas de alerta se encuentran:
– Piel seca y enrojecida.
– Aumento del ritmo cardíaco.
– Dolor de cabeza.
– Confusión.
– Pérdida de conocimiento.
Ante estos síntomas, hay que actuar rápido: llamar al 112, llevar a la persona a un lugar fresco, colocarla en posición semisentada, aplicar paños de agua fría en cuello, ingles, axilas y cabeza, y darle pequeños sorbos de agua si está consciente.
La rapidez en la actuación es clave.
Qué pueden hacer empresas y autónomos
La prevención frente al calor debe adaptarse a cada actividad, pero hay algunas pautas generales que ayudan:
– Revisar las tareas con mayor exposición al calor.
– Identificar a las personas más vulnerables.
– Planificar horarios y pausas.
– Facilitar agua y zonas de descanso.
– Informar al equipo sobre síntomas de alarma.
– Revisar medidas de protección individual.
– Documentar las medidas preventivas adoptadas.
Para empresas con trabajadores, estas actuaciones forman parte de una gestión preventiva responsable. Para autónomos, también son una forma de cuidar la propia salud y mantener la actividad en condiciones seguras.
Cuidar también es gestionar bien
En Asesoría Zabalburu acompañamos a autónomos, pymes y empresas en su día a día laboral, fiscal y administrativo. Y sabemos que una buena gestión también consiste en anticiparse a los riesgos que pueden afectar a las personas.
El calor forma parte del verano. El golpe de calor se puede prevenir. Por eso, en días de altas temperaturas, el mensaje es claro:
Hidrátate, protégete, evita las horas de mayor exposición y presta atención a las señales de alarma.
Y, sobre todo, por favor, cuídate.
Preguntas frecuentes sobre prevención laboral frente al calor
Sí. Las personas trabajadoras del hogar tienen derecho a recibir formación preventiva específica, centrada en los riesgos asociados a sus tareas.
Hidratarse con frecuencia, evitar las horas centrales del día, descansar en lugares frescos, usar ropa adecuada y protegerse del sol.
Revisar tareas, adaptar horarios cuando sea posible, organizar descansos, facilitar agua y formar o informar al equipo sobre medidas preventivas.
Llamar al 112, llevar a la persona a un lugar fresco, colocarla semisentada, aplicar paños fríos y darle pequeños sorbos de agua si está consciente.

